Los clavados: La entrada perfecta, episodio 4

David Colturi y Rachelle Simpson
Se trata de entrar en el agua sin salpicar

Da igual si eres nuevo o un veterano fan del Red Bull Cliff Diving, porque esta serie de 7 capítulos, con Gary Hunt, Orlando Duque y Rhiannan Iffland, te mostrará cada aspecto de uno de los deportes más fascinantes del mundo. A lo largo de las próximas dos semanas publicaremos todos los episodios, cada uno con una historia relacionada.

Mira arriba La entrada perfecta: Episodio 4 y sigue leyendo para que aprendas más sobre este fascinante deporte extremo.

En el mundo de la aviación se dice que los más importante es el despegue y el aterrizaje. Esos son los momentos cruciales en los que los pilotos se ganan de verdad su dinero y en el caso de los clavadistas ocurre algo similar. Saltan desde 27 metros de altura y durante 3 segundos deben realizar acrobacias en el aire antes de entrar en el agua a unos 80 km/h. Un pequeño error en la entrada puede resultar muy caro, tanto para el cuerpo como para la puntuación.

Aquellos que sigan el Red Bull Cliff Diving estarán acostumbrados a oír a Joey Zuber, el experto comentarista, decir: "¡Y eso es lo que se llama una entrada perfecta!". Lo que significa que el clavadista ha realizado con éxito las maniobras aéreas y ha entrado en el agua casi sin salpicar. En inglés se usa la palabra 'rip' (rasgar, desgarrar) para ilustrar una entrada perfecta, cuando el cuerpo corta como con un cuchillo el agua del lago, río u océano. Estos es lo que anhelan los atletas, los comentaristas y los jueces.

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"No le tengo miedo a la altura, sino al impacto con el agua", dice Orlando Duque. Foto: Dean Treml/Red Bull Content Pool.

"La entrada es la parte final del salto. Ya ha sucedido todo en el aire y llega el momento final. Lo ideal es salpicar lo menos posible, entrar en una posición muy vertical, entonces el salto ha sido un éxito", explica Orlando Duque, el colombiano que es una auténtica leyenda de las Series Mundiales.

Parece fácil, pero tras unos 3 segundos en los que el atleta ha hecho todo tipo de cabriolas, es casi milagroso poder enderezar el cuerpo en las últimas milésimas de segundo para realizar una entrada perfecta. En la mayoría de los casos no sería posible sin una pequeña arma secreta, el barani.

Para los saltadores, el barani es, aparte del despegue, la maniobra más importante. Es un salto mortal adelante de medio giro que se usa en cliff diving y no desde el trampolín de 10 metros, donde los atletas entran de cabeza. El barani es un perfecto mecanismo de control que permite que los clavadistas entren en el agua de forma segura.

"El barani es realmente donde controlas el salto. Por supuesto, desde la plataforma empezamos con los tirabuzones y giros, que es lo que ves al comienzo de los saltos. Luego llega un momento en el que has hecho todos tus trucos y llevas mucha inercia, tienes que tomar el control en pleno vuelo con el barani", dice el inglés Blake Aldrige, quien pasó desde la plataforma de 10 metros a la de cliff diving después de las Olimpiadas de 2008.

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Blake Aldridge hace el barani en Las Azores en 2019. Foto: Dean Treml/Red Bull Content Pool.

"Para mí esto ha sido lo más difícil en la transición de los saltos olímpicos al cliff diving. Ser capaz de aterrizar de pie después de estar 25 años entrando de cabeza. Es una parte fundamental del salto y es la única manera en la que realmente controlas las cosas. Es donde consigues los puntos, es lo que juzgan los jueces. Si no puedes controlar el barani, no puedes controlar la entrada. Para ser constante necesitas un buen barani".

Así que, han hecho un buen despegue, unos elegantes giros y una buena entrada con un barani perfecto. Ahora llega el momento del impacto pero, ¿qué se siente realmente al entrar en el agua?

"La mayor parte de las veces, una buena entrada duele. Tienes todo el cuerpo completamente tenso. Por lo general tienes una idea de cómo ha ido la entrada, pero en realidad no lo sabes. Entras en el agua y tienes multitud de sensaciones y luego hay un gran silencio mientras atraviesas el agua. Es una sensación fantástica cuando eres capaz de hacer una entrada realmente vertical", dice la australiana Rhiannan Iffland.

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Cuando se logra una entrada perfecta, la sensación es increíble. Foto: Romina Amato/Red Bull Content Pool. 

Si hay alguien que sabe cómo hacer una entrada perfecta, es el mexicano Jonathan Paredes. Gracias a sus entradas sin falta se ha ganado el apelativo de 'ripmaster'. Jonathan piensa más o menos lo mismo que Rhiannan Iffland sobre este asunto.

"Incluso con una entrada perfecta, te va a doler un poco, pero la sensación es completamente diferente. Te sientes aliviado, llegar al agua supone un gran alivio. Para mí, lo mejor es justo después de la entrada, cuando veo que los jueces me dan una buena puntuación. Esa es la mejor sensación", dice el atleta de 30 años.

Como confesarán los pilotos, no hay mejor sensación que cuando el avión aterriza con seguridad. Para los saltadores está claro que una entrada perfecta ofrece las mismas sensaciones.