Así es cómo la naturaleza afecta a los clavados

Azores
Viento, lluvia, calor, tormentas… los clavadistas están a merced de la madre naturaleza.

Aquí echamos un vistazo a cómo los elementos y la climatología influyen en el cliff diving. Además de recordar cómo ha afectado a algunas de las competiciones en los últimos 10 años.

Calor

El comité deportivo no ha impuesto un límite en cuanto al calor, de hecho los saltadores mostraron sus habilidades en Hell's Gate (Texas) cuando había una temperatura de 47 grados centígrados. En cambio, el aire y el agua fría sí que pueden dar muchos quebraderos de cabeza a los atletas.

En la final de 2017 en Chile, se celebró la competición pese a que el agua estaba a solo 8 grados centígrados. A partir de ahí se introdujo en el reglamento una nueva norma sobre temperatura mínima del agua. Si la el agua bajaba de los 12 grados centígrados, se estimaba que podría suponer un riesgo de lesión para cuando se ejecutaban los saltos opcionales y los más difíciles. Eso fue lo que sucedió en Dublín (Irlanda). El evento se celebró, pero como no se pudieron realizar los saltos más difíciles no se dieron puntos para el campeonato.

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Gary Hunt (GBR) tirita en Chile, en 2017, después de salir de las aguas más frías en la historia de las Series Mundiales. Foto: Dean Treml/Red Bull Content Pool.

Lluvia

La lluvia rara vez ha sido un problema para los saltadores, quienes se arrojan desde la plataforma a 27 metros de altura incluso cuando caen algunas gotas. Sin embargo, hay lugares que son considerados más peligrosos cuando llueve, por ejemplo, las Azores.

Para las dos primeras rondas que se celebraron en el archipiélago portugués situado en medio del Atlántico, los saltos se hicieron desde la roca volcánica, que es menos estable que una plataforma artificial hecha por el hombre, sobre todo cuando está mojada. Además, para la segunda ronda de saltos es necesario hacer rappel para llegar al punto de despegue. Cuerdas, saltadores y rocas húmedas no son una combinación ideal. Por ello se canceló la competición el viernes y se esperó al sábado, cuando mejoraron las condiciones meteorológicas.

"Por suerte llevamos 8 años viniendo a las Azores", dijo el estadounidense David Colturi, "así que ya sabes la climatología que te puedes encontrar. Ya hemos tenido retrasos en otras ocasiones y cancelaciones. Estás entrenado para este tipo de situaciones".

"Hoy hemos tenido un día malo, por lo que tienes que estar fresco y relajado, moverte un poco para que los músculos no se agarroten. Quizá machacar a Andy y Steve jugando al ping pong para luego relajarse en la sauna".

Viento

Quizá el viento es lo peor a la hora de saltar. Puede hacer un día maravilloso, con sol, sin una nube, pero si se levanta el viento se puede convertir en la peor pesadilla para el clavadista. Da igual cuánto entrenas o cuánto eres capaz de visualizar, ningún saltador es inmune al viento cuando está de puntillas en la plataforma. La velocidad máxima permitida del viento es de 50 km/h. A partir de ahí los atletas se pueden dedicar a jugar al ping pong.

En 2016 hacía mucho viento el día de los entrenamientos en la costa galesa. Además, se anunciaba tormenta para el último día, así que se decidió permitir a los saltadores hacer las cuatro rondas una detrás de otra, la primera vez que se hizo algo así en la historia de las Series Mundiales.

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Helena Merten (AUS) y Adriana Jiménez (MEX) en medio del viento en Gales en 2016. Foto: Romina Amato/Red Bull Content Pool.

Rayos y truenos

Por supuesto, la posibilidad de una tormenta eléctrica en un radio de 10 km hará que se detenga cualquier evento del cliff diving. A todos nos gusta un público electrificado, ¡pero no de forma literal!

Hasta ahora nunca se ha cancelado un evento debido al dios Thor, pero sí que se han producido retrasos.

"En realidad, la climatología es un aspecto que me gusta de este deporte", admite la canadiense Lysanne Richard. "Siempre me hace sentir como una niña, como cuando viene una tormenta pero así todo sales a jugar al exterior. Me gusta el que tengamos que adaptarnos. Tenemos que ponernos en situación con rapidez".

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Los saltadores incluso tuvieron que luchar contra la niebla en Noruega en 2012. Foto: Olav Stubberud/Red Bull Content Pool.

Debido a las características de este deporte, los clavadistas siempre tendrán que estar a merced de la madre naturaleza. Llevan 10 años programando sus mentes y sus cuerpos para adaptarse a los retrasos, cancelaciones y demás. Los saltadores son una raza de atletas que tienen una gran capacidad de adaptación. Da igual lo que los cielos y las aguas les echen, siempre estarán preparados para la próxima hora, el próximo día o la próxima ronda.