X

Michal Navratil
Fecha: 14/04/2020

Los ingredientes básicos de un salto son algo obvios: despegue, giros y saltos mortales en el aire y la entrada en el agua. Pero quizá lo que no es tan evidente es el grado de dificultad (DD por sus siglas en inglés). Se trata de la manera en la que el clavadista decide combinar los ingredientes de un salto y ejecutarlos. Cada receta tiene su propia valoración. Cuanto más grande sea el DD en un salto, más puntos se conseguirán si este se realiza con éxito.

"En una competición hacemos 4 saltos diferentes. Uno es obligatorio y tiene un nivel de dificultad para los hombres de 2.8 y de 2.6 para las mujeres. Luego hay otro intermedio y 2 saltos opcionales. En los saltos opcionales es donde haces las maniobras más difíciles para conseguir el mayor número posible de puntos. En los hombres es de 5.4, mientras que en las mujeres lo máximo es 4.3", explica el colombiano Orlando Duque , quien no hace mucho se retiró del campeonato.

En teoría, cuantos más giros y tirabuzones tenga el salto, mayor será el DD, pero hay otros factores a tener en cuenta como explica Joey Zuber, antiguo clavadista y ahora experto comentarista.

"Hay que tener en cuenta la posición de 'tuck' en la que el atleta se encoge mucho, lo que le permite girar muy rápido, lo que supone un menor grado de dificultad. Pero cuando mantienes una posición de 'pike', que es más en forma de L, significa que eres más grande y por tanto es más difícil girar deprisa, por lo que aumenta el grado de dificultad. Si empiezas haciendo el pino, desde el principio el grado de dificultad es mayor".

ap-1wpu1d3q52111_news.jpg
Cada saltador tiene sus puntos fuertes. Así, la pequeña estatura de Steven Lobue le permite hacer cinco mortales en sus saltos más difíciles. Foto: Dean Treml/Red Bull Content Pool.

Cinco jueces juzgan el salto y le dan una puntuación de hasta 10. Se descarta la máxima y la mínima puntuación, las otras tres puntuaciones se suman y se multiplican por el DD para dar así el resultado final del salto.

Durante la última década, desde que comenzaron las Series Mundiales, la complejidad de los saltos no ha dejado de aumentar. Gary Hunt, 8 veces campeón del mundo, fue el primer hombre en hacer 3 mortales y 4½ giros en un salto. Mientras que Rhiannan Iffland, 4 veces campeona del mundo en la categoría femenina, es una de las pocas féminas capaces de intentar un salto con una dificultad de 4.3: 3 mortales hacia atrás y 2 giros.

"El triple hacia atrás con un giro era hace un par de años uno de los saltos más complicados y su grado de dificultad es de 3.8. Ahora es normal ver a las chicas hacer un 4.0, 4.1 e incluso 4.3. Las saltadoras están creciendo y el deporte está creciendo", dice la australiana Iffland.

ap-1zx79nj151w11_news.jpg
Además de Iffland, la alemana Schmidbauer es otra mujer capaz de hacer un salto con una dificultad de 4.3 DD. Foto: Dean Treml/Red Bull Content Pool.

La nueva generación de saltadores parece tener un gran futuro por delante. El inglés Aidan Heslop, con solo 17 años, se convirtió en el hombre más joven en subir al podio después de una gran actuación en Bilbao, durante el último evento de 2019. Sabedor de que el éxito va ligado a la complejidad, el adolescente decidió hacer en España un último salto que consistía en 3 mortales hacia atrás y 4 giros, lo que supone 5.2 DD.

"Cuando hice ese salto por primera vez fue algo revolucionario. Ahora vemos que Aidan lo hace en su segunda competición y como si fuese la cosa más fácil del mundo. Ha hecho uno de los saltos más complicados con solo 17 años. Es algo que no habíamos visto antes en el cliff diving, así que será apasionante ver qué puede pasar en este deporte", dice Gary Hunt.

ap-21jtq26a92111_news.jpg
La nueva generación despega. Aidan Heslop hace 3 mortales hacia atrás y 4 giros en Bilbao. Foto: Romina Amato/Red Bull Content Pool.

No hay ninguna duda de que los saltos seguirán siendo cada vez más complejos en el futuro. Como dice Hunt, con jóvenes atletas como Heslop, será apasionante ver adónde nos lleva la nueva generación.