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Jueces en Beirut
Fecha: 15/04/2020

Da igual si eres nuevo o un veterano fan del Red Bull Cliff Diving, porque esta serie de 7 capítulos, con Gary Hunt, Orlando Duque y Rhiannan Iffland, te mostrará cada aspecto de uno de los deportes más fascinantes del mundo. A lo largo de las próximas dos semanas publicaremos todos los episodios, cada uno con una historia relacionada.

Mira arriba El salto perfecto: Episodio 6 y sigue leyendo para que aprendas más sobre este fascinante deporte extremo.

Desde 2009, las Series Mundiales de Red Bull Cliff Diving han puesto de manifiesto el atractivo y la complejidad de los saltos realizados desde alturas que llegan a los 27 metros. A lo largo de 11 años los cinco jueces internacionales han sacado sus tarjetas de puntuación más de 20.000 veces, pero solo en 139 ocasiones hemos visto un 10. En este deporte un pequeño error puede significar la diferencia entre una puntuación alta y baja, entre ganar y perder, entre ser campeón o quedar segundo. ¿Qué es lo que hace falta para que un clavadista haga el salto perfecto y consiga el mágico número 10?

"Hay que enlazarlo todo, un despegue fuerte, un buen estilo en el aire y una entrada en el agua sin salpicar", dice la australiana Rhiannan Iffland, campeona de las Series Mundiales.

Por supuesto, Rhiannan Iffland tiene razón pero para lograr un salto perfecto hace falta algo más que conseguir hacer los supuestos básicos.

"Detrás de un 10 hay muchísimo trabajo. Todo tiene que estar correcto en el momento justo. Tienes que construir esa fuerza y constancia para conseguir ese salto perfecto. A veces tienes que hacer un salto perfecto unas cuantas veces porque hay ocasiones en las que los jueces están de mal humor y no están dispuestos a darte un 10. Todo tiene que suceder en el momento correcto. Las estrellas se tienen que alinear", dice el francés Gary Hunt.

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Rhiannan Iffland camino de conseguir cuatro 10 en Mostar en 2019. Foto: Romina Amato/Red Bull Content Pool.

Artem Silchenko, el ganador ruso de las Series Mundiales de 2013, una vez describió un salto como "un millón de detalles" y cualquier pequeña desviación te aleja del 10. Para los atletas un 10 es como ganar la lotería y conseguirlo supone quedar embargado por la emoción.

"No hay ninguna sensación parecida. Trabajas de manera individual en todos tus saltos. Pasas días, horas, en la piscina, un año tras otro. Cuando todo se junta en 3 segundos la sensación es indescriptible... increíble", explica Iffland.

Y no solo son los clavadistas los que se emocionan. A pesar de que se supone que los jueces deben ser calculadores y no dejarse llevar por la emoción, no son inmunes a las pasiones que desata un salto perfecto.

"Con un perfecto 10 me dan ganas de levantarme de la silla de juez para ir a celebrarlo con el público. Es un salto que me apasiona y reaccionas en consecuencia", dice el juez australiano Steve Foley.

2017 fue la única temporada en la que no se consiguió ningún 10. En cambio, 2019 pasará a la historia como 'el año de la perfección'. No solo Iffland ganó los siete eventos de los que constaba la temporada, sino que Hunt y el rumano Constantin Popovici se convirtieron en los primeros hombres en conseguir cinco 10 en un salto.

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Pura emoción. Constantin Popovici emerge del río Neretva para ver cinco 10 la pasada temporada. Foto: Dean Treml/Red Bull Content Pool.

Cada año aumenta la calidad y la consistencia de los saltos, tanto en la categoría masculina como femenina. Así que no será ninguna sorpresa si más atletas entran en el exclusivo club de los que han conseguido un perfecto 10.